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martes, 4 de agosto de 2009

SUEÑOS HUMEDOS


Aquella noche me encontraba en medio de mi cama arropada con mis suaves sabanas de seda cuando pude sentir el roce de tu piel acercándose a mi cuerpo desnudo.
Sudorosa y excitada me sentía, y más crecía mi excitación al notar tus fuertes brazos alrededor de mi cintura.
Tus dedos tocaban mi cara, mis labios, mis mejillas,
Tus manos recorrían mi cuerpo centímetro a centímetro,
Tu lengua lamia cada rincón, pasando por mis pechos, mi vientre y terminando en mi sexo.
Tus manos abrieron delicadamente mis piernas, haciendo que tu lengua fuera un vaivén en movimientos.
Hacías que me estremeciera de placer, mis manos jugueteaban con tu pelo, con tu espalda, con tu trasero.
Tus caricias hacían que subiera al mismo cielo y en un momento llegue a lo más alto del firmamento.
Tumbado te encontrabas en mi cama y tu miembro duro y erecto ya estaba.
Entre besos y caricias me subí encima de ti sintiendo el roce de tu miembro en mi sexo,
Más y más me humedecía y en un segundo te sentí dentro.
Cabalgaba encima de ti agarrando mi larga melena y dejando que mi pecho se agitara velozmente.
Tu cara se estremecía entre el placer y el deseo, tus manos acariciaban mi espalda de arriba abajo, se posaron en mis voluminosos pechos masajeándolos y notando como se endurecían.
Mis caricias se hicieron tuyas, te sentí como si fuera real pero solo me sedujiste en sueños.
Desperté en un mar de sudor, placer y sexo.
Ahora sueño cada noche imaginando tu cuerpo, tus caricias, tus besos, tus gemidos y tus movimientos.
Solo vives en mi imaginación, pero cada noche te siento cuando tus caricias rozan mi cuerpo.